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jueves, 28 de abril de 2016

Reflexionemos

¡Alégrate siempre y en todos los casos!
Autor: Daniel Karpuj

Cuando veas amanecer no olvides que eres un mero espectador en un mundo que no te pertenece.
Y alégrate.

Cuando camines por la ciudad y sigas un camino u el otro, no olvides que ni el equilibrio ni la capacidad de movilidad no te pertenecen.
Y alégrate.

Cuando la vida te presente desafíos, retos, pruebas y luchas, no olvides que desde los Cielos quieren que crezcas y asciendas.
Y alégrate.

Cuando alguna enfermedad te aqueje o un dolor te oprima, no olvides que buscan despertarte desde los Cielos, y comunicarte algún mensaje que no terminas de entender.
Y alégrate.

Y cuando llegue el anochecer, y sientas que tus fuerzas flaquean y tu corazón ya no palpita con la misma pujanza, no te olvides que la Vida es un préstamo temporario, y que la inmortalidad es un invento cobarde de hombres cobardes.
Y alégrate.


Porque perder la alegría es un acto de ingratitud y desagradecimiento, de olvido y de egoísmo del Hombre, ese invitado de honor a la fiesta de Vida.






El ERROR
Según el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, error significa: algo equivocado o desacertado.
Puede ser una acción, un concepto o una cosa que no se realizó de manera correcta. Partiendo de este punto habernos equivocado o cometido un error independientemente del tiempo que ha pasado, recordarlo sin haberlo superado siempre nos traerá con el recuerdo un sentimiento de dolor y en ocasiones de impotencia por no poder hacer nada al respecto.
A veces hay momentos que quisiéramos tener una especie de máquina del tiempo para regresar y corregir eso que en el pasado hicimos mal y de lo que hoy vivimos arrepentidos o con cierta tristeza por  intentar cambiar  lo que en su  momento debió ser lo correcto, a veces duele no poder hacerlo, no poder retroceder para evitar ese error cometido, pero duele más vivir cargando con la culpa de todos esos errores pasados en el presente.

Todos nos equivocamos y dejaríamos de ser humanos si no cometiéramos errores, algunos fallamos en unas cosas y otros en otras, esa es nuestra naturaleza humana, y es que el error lo notamos cuando ya las cosas han pasado, cuando analizamos y el resultado no es el que esperábamos, pero es también cuando nos equivocamos que nos damos cuenta que nos falta mucho que aprender y que en ocasiones es la única manera de valorar y comprender las situaciones de la vida.
Duele darse cuenta cuando se comete un error, cuando se tomó una decisión o actitud equivocada, pero detrás de todo el sentimiento,  está la parte más importante: el aprendizaje que nos ha dejado haber cometido esa equivocación. Aceptar que cometimos un error es el primer paso para superarlo, una persona que no acepta que se equivocó,  difícilmente puede corregir su rumbo, pero el segundo paso es perdonarse así mismo, de nada sirve reconocer que cometiste un error si no lo vas a superar, si a cada momento en lugar de pensar en la lección que recibiste, solamente piensas en que echaste a perder algo importante y no hay más que hacer.

Vivir culpándote por haber hecho mal las cosas sólo traerá a tu vida sentimientos de tristeza, las malas decisiones que un día tomaste con respecto a tu situación sentimental, laboral o familiar  ya fueron, ya pasaron, hoy vives un presente que necesita que te despojes del pasado para continuar hacia el futuro, todos aprendemos de nuestros errores, no es necesario que te culpes a cada momento por lo que hiciste o dejaste de hacer hace tiempo,  lo que necesitas es ocuparte por no volver a cometer los mismos errores y confiar en que Hashem te dará una nueva oportunidad.

Tal vez creas que por haberte equivocado perdiste cualquier otra oportunidad para ser feliz,  las personas o situaciones que te niegan las oportunidades no son las que determinan el rumbo de tu vida,  nuestro destino lo decidimos nosotros mismostú tienes en una mano la determinación para hacerlo y en la otra la oportunidad que Él te da para que vuelvas a comenzar.

Qué importante es darte cuenta de tus errores, pero más importante es saber superarlos y comenzar de nuevo, dejar la culpa y la tristeza por haberte equivocado y retomar las riendas de tu vida escribiendo una nueva historia
Un nuevo comienzo te dará la seguridad para continuar el camino y descubrir las muchas oportunidades que El Creador tiene para ti. :-)



EL PERDÓN 

En la Segunda Guerra Mundial,  el 20 de diciembre de 1943, en Kimbolton (Inglaterra) despegó el bombardero B-17 Ye Olde Pub de la United States Air Force (USAF), su misión estaba destinada a bombardear una fábrica de aviones de guerra en Bremen (Alemania).  La tripulación estaba bajo el mando del teniente Charles L. Brown.

En la misión, uno de los artilleros había fallecido, seis tripulantes estaban heridos, el fuselaje estaba dañado por los impactos de las balas de los cazas Messerschmitt alemanes, dos motores estaban fuera de servicio y los dos restantes  sólo uno tenía suficiente potencia, además el teniente Charlie Brown perdió la consciencia. Cuando despertó, estabilizó el avión y ordenó que se atendiese a los heridos. De repente, un caza alemán se acercó por la cola del bombardero y todos pensaron que había llegado el momento de morir, pero el piloto alemán en lugar de disparar, se puso en paralelo del B-17.  El teniente Brown miró al caza alemán y vio cómo el piloto le hacía gestos con las manos...luego el alemán miró a los ojos de Brown y se marchó.

El bombardero norteamericano consiguió aterrizar averiado en Norfolk (Inglaterra). Luego el teniente contó a sus comandantes lo ocurrido, pero éstos decidieron ocultar aquel acto de humanidad. Con el pasar del tiempo, Brown se preguntó: ¿por qué el piloto alemán no  los había derribado?

En 1987, Charlie Brown comenzó a buscar al piloto que les había perdonado la vida, para tal situación puso un anuncio en una revista de pilotos de combate: “Busco al hombre que me salvó la vida el 20 de diciembre de 1943”.
Sorprendentemente, desde Vancouver (Canadá) el alemán Franz Stigler se puso en contacto con Brown y después de cruzar varias cartas y llamadas de teléfono, lograron reunirse.



Después de algunas lágrimas y abrazos, Charlie le preguntó a Franz: ¿Por qué no nos derribaste?
Stigler explicó que al momento de colocarlo en su punto de mira para disparar, observó a una tripulación mal herida, sin defensas y que a duras penas se mantenía en el aire, por tal motivo no había ningún honor en derribar aquella aeronave.

Cuando  Franz Stigler combatió contra los ingleses en el norte de África, su comandante Gustav Roedel, les enseñaba que para tener moral en la guerra, se debía combatir con honor y humanidad, de no ser así, estarían quebrantando sus consciencias por el resto de sus días. Franz trató de guiar el bombardero norteamericano, pero tuvo que desistir cuando se acercaron a una torre de control alemana.

Franz y Charlie, vivieron como hermanos el resto de sus días y fallecieron en el año 2008 con 92 y 87 años respectivamente.



REALIDADES EXISTENCIALES


La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros. 
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. 



Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales y otras muy desagradables.



Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.  Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento. 



Es curioso constatar que algunos pasajeros de otros pueblos y con otras costumbres, son tan queridos y se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos, pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. 



No importa, el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas, desengaños y despedidas... pero jamás regresos.  Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando lo mejor en cada uno. 


Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán dudar  y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces dudamos, y habrá alguien que nos comprenda.   El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.  




Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será dolorido. Dejar a que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza  que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.  Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje de mis hijos creciera y se hiciera valioso. 




Apreciemos la belleza que nos brinda la naturaleza, hagamos con que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje añoranza y lindos recuerdos y lo más importante, alejarnos de las personas que en algún momento del camino, nos hicieron daño.



Este libro tiene seis objetivos principales: 
1. Aumentar la velocidad de lectura de manera espectacular. 
2. Mantener y mejorar la comprensión. 
3. Ampliar el conocimiento de la función de los ojos y el cerebro, para ayudarle a usted a usarlo  de manera más eficaz cuando lea o estudie, así como en la vida cotidiana y en las actividades profesionales. 
4. Ayudar a ampliar tanto el vocabulario como los conocimientos generales. 
5. Ahorrar tiempo al lector. 
6. Darle confianza.